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<h1>El rol de la administración en el impulso tecnológico vasco</h1> <p>La historia del éxito económico de Euskadi no se ha escrito únicamente desde los despachos de las grandes corporaciones privadas; las políticas públicas han jugado un papel determinante como catalizadoras del cambio. A diferencia de otros modelos económicos donde el mercado dicta el ritmo de forma aislada, en el País Vasco la administración ha funcionado como un soporte esencial para dotar de competitividad a sectores tradicionales. Al <a href="https://eldiariocantabria.publico.es/articulo/sociedad/famosos-cantabria-conocidos/20250305171651172264.html">revisar esta publicación</a>, queda patente cómo el diseño de políticas basadas en la innovación y los datos logró transformar el panorama productivo regional desde la década de los ochenta hasta la actualidad.</p> <h2>Modernización del sector primario</h2> <p>Este enfoque sistémico tuvo su primer gran campo de pruebas en el sector primario. En los años previos a la entrada de España en la Comunidad Económica Europea, la agricultura y la ganadería vascas se encontraban en un punto crítico. Instituciones como EJIE, y más tarde IKT, asumieron la responsabilidad de liderar la implantación de la informática en el ámbito rural. Este proceso de modernización silenciosa permitió que los productores locales dieran el salto al exigente mercado europeo manejando herramientas de gestión pioneras, garantizando así su supervivencia y elevando los estándares de competitividad del sector primario de forma permanente.</p> <img src="https://i.postimg.cc/9Q4B8mLS/1-basque-farmer-in-the-1980s-sitting-at-wooden-desk-inside-rural-farmhouse-reviewing-handwritten-l.jpg" width="50%"> <h2>Modernización del sector primario</h2> <p>Esa necesidad de articular políticas basadas en el conocimiento profundo de la realidad se hizo también evidente en el ámbito del análisis estadístico. El trabajo desempeñado en la Cámara de Comercio de Álava demostró que para tomar decisiones de política económica acertadas, las instituciones requieren datos fiables sobre la composición y la salud de su tejido empresarial. Con los años, este perfil técnico e innovador se trasladó a las esferas de alta decisión. Durante siete años, la Dirección de Innovación del departamento de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno Vasco operó con un objetivo muy claro: optimizar las condiciones en las que competía todo el ecosistema agroalimentario.</p> <p>A diferencia de la empresa privada, cuyo fin principal es su propia rentabilidad, la innovación impulsada desde el Gobierno Vasco se enfocó en crear redes de valor. Se fomentó la colaboración entre empresas y centros de investigación, se impulsó la participación en programas europeos de financiación y se fijó la digitalización y la sostenibilidad como criterios transversales. Estas redes institucionales crearon una inercia propia que perduró en el tiempo, facilitando a las pequeñas explotaciones y empresas el acceso a recursos tecnológicos que por sí solas jamás habrían podido alcanzar, mejorando así la economía rural y la calidad de vida general.</p> <img src="https://i.postimg.cc/yYD9Bf05/95.webp" width="50%"> <h2>Biomasa y transición energética</h2> <p>Los frutos de esta mentalidad innovadora se reflejan también en iniciativas que hibridan lo privado y el interés territorial. La apuesta en 2010 por la biomasa con Enerpellet ayudó a vertebrar la política de transición energética, creando a su vez empleo rural sostenido en el tiempo. Asimismo, la mentalidad de gestión a largo plazo fue la tabla de salvación para conglomerados como Uria Corporación en medio de la destructiva crisis de la construcción de 2012. En definitiva, el entramado económico vasco ha demostrado que el progreso real se logra cuando el análisis técnico, el apoyo institucional y la audacia empresarial reman en la misma dirección.</p>